Qué es la “tasa Amazon” y cómo puede afectar a los comercios físicos y a la venta online

El Gobierno de España está trabajando en una reforma tributaria en la que, entre otras medidas, se incluye un nuevo impuesto que gravaría las entregas de envíos de paquetes a domicilio y por lo tanto al comercio electrónico. Se le conoce coloquialmente como la “tasa Amazon” debido al carácter referencial de esta empresa en el ámbito de la venta a distancia. Sin embargo, por lo  avanzado hasta la fecha, no solo incluiría a las empresas especializadas de comercio electrónico, sino a cualquier comercio tradicional que también venda online y entregue a domicilio.

No hay que confundir esta nueva propuesta de impuesto con la conocida como “Tasa Google” o Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (IDSD) que el Gobierno introdujo en 2021. Esta gravaba, entre otras cosas, determinados servicios digitales. Amazon trasladó este impuesto a las empresas que utilizaban su plataforma para vender, aplicándoles un coste adicional del 3% sobre la comisión por dichas ventas.

Este tributo viene recomendado en el Libro Blanco sobre la Reforma Tributaria por un grupo de personas expertas creado para asesorar al Ministerio de Hacienda. En este se plantea la posibilidad de implantar una tasa local por la ocupación del espacio público que suele producirse como consecuencia de la entrega a domicilio de paquetería.

El caso de Barcelona

Esta medida ya está siendo abordada en distintos lugares. Es por ello, que el Ayuntamiento de Barcelona ya está estudiando la posible implantación de una tasa como esta, que grave las entregas a domicilio.

El hecho imponible de la tasa sería el estacionamiento de vehículos de tracción mecánica en las vías públicas para la prestación de servicios “postales”, que se acompaña de la creación de reservas de plazas de aparcamiento de utilización obligatoria para este tipo de entregas.

Para garantizar la neutralidad en el tratamiento fiscal, la tasa no se limitaría al comercio por internet, debiendo extenderse a todas las actividades de entrega de envíos a domicilio, aunque la mercancía se haya adquirido en establecimientos de forma presencial.

A cambio de esto, Barcelona plantea ciertas excepciones en las que no se aplicaría esta tasa:

  • Si la entrega se realiza en vehículos de menos de cuatro ruedas.
  • Si la realiza un trabajador autónomo.
  • Si se trata de transportistas de reparto de mercancía entre empresas.
  • Y si la entrega del paquete se hace en los puntos de recogida habilitados para tal uso.

No obstante, el Comité de expertos del Libro Blanco señalan que aquellas actividades o entregas que deberían excluirse o gravarse en menor medida, deberían ser limitadas y tener una justificación clara y objetiva, para que de esta manera se eviten posibles discriminaciones. Por este motivo, si la propuesta sale adelante, no parece tan claro que su aplicación no vaya a ser generalizada.

Qué pasa fuera de España

Países como Reino Unido o ciudades como Nueva York se plantean medidas similares, intentando cambiar los hábitos de las personas consumidoras en favor del comercio tradicional de proximidad. De momento, Colorado es la única jurisdicción que ya ha aprobado este tipo de tasas sobre envíos, si bien su entrada en vigor se ha retrasado hasta julio de este año.

El detonante para la puesta en marcha de esta tasa 

Detrás de esta medida se encuentra la idea de que el reparto de paquetería mediante furgonetas tiene un impacto relevante en el espacio público, ya que este no está adaptado al crecimiento del comercio electrónico y los problemas de tráfico que esto generaría.

La pandemia ha supuesto un cambio en los hábitos de compra de muchas personas, y eso ha implicado un incremento considerable del comercio online. Esto ya está generando problemas en diferentes poblaciones debido a que las furgonetas de reparto pasan mucho tiempo en movimiento o mal aparcadas (por la falta de espacios para aparcar y rapidez en las entregas), con el consiguiente impacto en la circulación.

Esta es una problemática de la cual entidades como el Centro Español de Logística, asociación de referencia para la gestión de la cadena de suministro, ya venían avisando.

Anticipándose al impuesto

Son muchos los inconvenientes que supone la entrega de paquetería a domicilio, tales como la congestión de tráfico, ocupación del espacio público, emisiones contaminantes, baja eficiencia logística o posibles tasas impositivas. Debido a esto, las empresas del sector llevan tiempo buscando soluciones alternativas o complementarias que limiten los costes del reparto.

Amazon, que da nombre a esta tasa, lleva años impulsando un modelo de reparto tanto con taquillas automáticas propias repartidas por puntos estratégicos, como gasolineras, supermercados o estaciones de transporte público como con acuerdos con comercios locales que hacen de minicentros logísticos, a cambio de una pequeña comisión (y algo de tráfico de clientes potenciales en su local y una posible venta cruzada de sus productos). Esto hace que se abra una nueva variante a futuro para estos grandes operadores logísticos que puede terminar con la apertura de locales propios destinados específicamente a esta función.

Otras muchas empresas dedicadas al comercio tradicional, pero que venden también online, ofrecen entre sus opciones la recogida en sus propios centros, siendo esta opción gratuita frente a la generalmente de pago entrega a domicilio.

Si finalmente se impone esta nueva tasa a los envíos a domicilio parece lógico que la recogida en local de las compras irá a más, y que directa o indirectamente puede facilitar las compras en comercios físicos con una oferta suficiente.

 

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