Planes de pensiones colectivos para autónomos: ¿qué son?

Ahora que faltan pocos días para terminar el año e intentar reducir la factura fiscal con medidas como aportar a planes de pensiones y EPSV, es noticia la aprobación del anteproyecto de planes de pensiones colectivos, que incluirán a autónomos, y trabajadores de pequeñas y medianas empresas (pymes) que no tenían hasta ahora posibilidad de acceder a dichos planes colectivos de empleo. ¿Pero en qué consisten esos planes?.

En un vistazo:
Aunque el sistema de aportaciones y deducciones máximas a planes de pensiones y EPSV permite mayores importes en País Vasco (ver aquí los límites existentes) que en el resto del Estado, la tónica general de los últimos años es de reducción de los mismos y con ello, de las posibilidades de reducir el pago anual del impuesto de la renta con este instrumento de ahorro.
Así, aunque en Euskadi se mantiene en los 5.000 euros, el año pasado el Gobierno de España bajó de 8.000 a 2.000 euros la deducción máxima por aportaciones en planes de pensiones individuales en 2021 y para el año 2022 ha recortado todavía más el límite en las aportaciones. En concreto, a partir del próximo 1 de enero sólo se podrán aportar 1.500 euros al plan de pensiones (salvo los residentes fiscales en País Vasco).
Hay que recordar que a Navarra, a pesar de tener autonomía fiscal, este cambio planteado en Madrid también le afecta ya que la normativa financiera que regula los planes de pensiones es de obligado cumplimiento en todo el territorio.
En paralelo, se están fomentando los planes de pensiones de empleo, que son los que las empresas crean para sus trabajadores: para 2022 se establece un incremento de 500 euros en el máximo que se podrá invertir en ese tipo de planes, que pasa a ser de 8.500 euros (de momento, se mantienen en 8.000 euros en Euskadi).
Además, los trabajadores también podrán desgravar por las aportaciones que ellos mismos realicen a esos planes, siempre que esas inversiones sean iguales o inferiores a las de la empresa.
Estos cambios han limitado mucho el margen de maniobra de quienes aprovechaban los tradicionales planes de pensiones individuales para pagar menos impuestos.
Así, este 2021 sólo es posible deducirse 2.000 euros en el plan de pensiones (y el año que viene sigue disminuyendo, cuando en 2014 era posible deducirse hasta 12.500 euros). Sólo quienes trabajen para una empresa que cuente con un plan de empleo podrán desgravar hasta 8.000 euros más por el dinero que invierta su compañía en él. Pero, ¿y los trabajadores autónomos?

En este artículo tratamos de explicártelo y ver en qué se diferencian de los más habituales planes de pensiones individuales.

Planes de pensiones colectivos o de empleo

Un plan de pensiones de empleo (PPE) es un producto financiero de ahorro, orientado a la jubilación. Su promotor es una empresa y lo pone a disposición de sus trabajadores.

Desde el punto de vista fiscal, funcionan como los planes de pensiones individuales. Las aportaciones realizadas se pueden descontar de la base imponible del IRPF a la hora de hacer la declaración de la Renta. Eso sí, con un límite de aportación anual de 8.000 euros, que subirá a 8.500 euros con los nuevos Presupuestos Generales. A cambio, en el momento de rescatar el plan (suele ser tras la jubilación) el titular tributa como si fuera una renta del trabajo.

Su principal rasgo es que son planes privados impulsados por una empresa para complementar la pensión pública (hasta la fecha, los mayores promotores son grandes compañías: bancos, eléctricas, telecos, aseguradoras… pero también ayuntamientos y otras administraciones públicas)

Plan de pensiones de empleo de promoción conjunta

Son planes de empleo que promueven a la vez varias empresas, normalmente pymes, que no pueden acceder a un plan de empleo propio (como es el caso de las grandes empresas mencionadas anteriormente), pero que mediante su agrupación obtienen las mismas ventajas que aquel.

Limitaciones que encuentran los autónomos para acceder a los planes de pensiones de empleo

Aunque los trabajadores por cuenta propia son su propia empresa y podrían tener su propio plan de empleo y desgravar por él, en la práctica esto sólo es posible para aquellos que tengan empleados a su cargo (con lo que pueden crear un plan de empleo para sus trabajadores y figurar como partícipes del mismo) o sean autónomos societarios con nómina, si tiene una relación laboral con la empresa que administra puede figurar como partícipe del plan de empleo de la empresa.

De momento, la regulación no permite al resto de autónomos aportar a planes de pensiones de empleo:

  • Autónomo sin empleados: el autónomo profesional independiente que no tiene empleados.
  • Autónomo societario sin nómina: el autónomo societario que no tiene relación laboral con la empresa de la que es administrador.
Esto supone que los autónomos sin posibilidad de aportar a un PPE solo puedan deducirse el límite establecido para las aportaciones a los planes de pensiones individuales (es decir, salvo en Euskadi donde los importes son algo mayores, un máximo de 1.500 euros el año que viene, frente a los 10.000 euros en el caso de los aportantes a PPE), viendo disminuido el impacto de una de las medidas existentes para desgravar en la renta.

Aportaciones y deducciones de los planes de empleo. Ventajas frente a los planes individuales

Los planes de empleo combinan aportaciones de los trabajadores y de la propia empresa. Esta es una de las diferencias con los planes individuales y, al mismo tiempo, una de sus grandes ventajas, ya que permiten aportar mayores cuantías y por lo tanto reducir la correspondiente factura fiscal por IRPF.

Así, para el trabajador, el dinero que invierta será deducible en la declaración de la renta, como ocurre en los planes individuales. Además, las aportaciones de la empresa serán un complemento adicional a su salario.

Y para la empresa las aportaciones a favor de los empleados son un gasto deducible en el impuesto de sociedades. E incluso en años pasados ha llegado a existir una deducción adicional en la cuota dicho impuesto.

El límite que puede destinarse a un PPE subirá hasta los 8.500 euros anuales (8.000 euros en Euskadi) según los Presupuestos Generales del Estado de 2022, sumando las contribuciones de los trabajadores y de la empresa. La novedad del Gobierno es que permitirá que ese tope de 8.500 euros lo aporten la empresa y sus trabajadores, aunque deberá hacerse a partes iguales (4.250 euros cada uno).

Así, se podrá aportar al mismo tiempo a un plan de empleo y a un plan de pensiones individual (el límite bajará de 2.000 a 1.500 euros para el segundo tipo, salvo en Euskadi). De esta forma, el límite máximo de aportaciones sumando los dos tipos de planes no podrá superar los 10.000 euros anuales.

Por lo tanto, la cantidad total que podrá desgravarse un partícipe de ambos vehículos de inversión que aporte la cantidad máxima se mantiene el próximo año en 10.000 euros (12.000 euros en Euskadi).

Qué plantea el Gobierno ahora

Este martes, 23 de noviembre, el Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de ley para impulsar los planes de pensiones de empleo, con los que se facilitará el acceso a planes colectivos a trabajadores de rentas medias y bajas y de pequeñas y medianas empresas, así como a trabajadores autónomos.

La norma prevé la creación de fondos de empleo de impulso público, que facilitarán la adscripción de todo tipo de trabajadores, tanto por cuenta ajena como propia, los cuales serán gestionados por gestoras privadas, que deberán cobrar comisiones menores que en el caso de los planes de pensiones individuales. La previsión es que este fondo pueda estar en vigor a mediados de 2022.

Además de los fondos promovidos por el Estado, el Gobierno va a facilitar la creación de los planes simplificados, en los que los convenios colectivos de carácter sectorial serán el instrumento clave. Será por tanto la negociación colectiva sectorial (asociaciones de autónomos, colegios profesionales, etc.) la que establezca que el plan de empleo acordado se pueda extender a todas las empresas del sector.

La medida se acompaña de una modificación de los incentivos fiscales, de forma que se traslade el beneficio fiscal hacia los partícipes. De esa manera se materializa el respaldo del Gobierno a los planes de empleo, en detrimento de los planes de pensiones individuales, cuyo atractivo fiscal se ve fuertemente reducido: desde los 8.000 euros anuales que se podían reducir en el IRPF en 2020, a los 2.000 euros vigentes en 2021, a los 1.500 euros que regirán el año próximo, salvo en Euskadi.

No obstante, lo anunciado por el Gobierno limita la deducción de los autónomos  a 5.750 euros en 2022 (los 1.500 euros de la aportación a planes de pensiones individuales, más otros 4.250 euros (el 50% de los 8.500 máximos en un PPE entre empresa y trabajador).

 

 

 

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