El IVA de autónomos y empresas

El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es una de las figuras impositivas principales del sistema tributario, junto con el IRPF y Impuesto sobre Sociedades.

Por ello, entender lo más relevante del IVA es una necesidad para las personas empresarias. En este artículo te ofrecemos una guía de su funcionamiento: qué es, cuántos tipos hay, cuáles son las diferentes formas de tributar el mismo o que obligaciones tenemos en referencia a la relación con la Hacienda.

Te recordamos que, además, este mes de diciembre organizamos un seminario gratuito sobre los impuestos de autónomos y pequeñas empresas.

¿Qué es el IVA?

El IVA es un impuesto de naturaleza indirecta, que recae sobre el consumo de bienes y servicios.

La principal característica de los impuestos indirectos es que, al contrario que los directos, no dependen de las características personales del contribuyente, sino del producto en sí. Es decir, no repercuten directamente sobre la renta del contribuyente, sino sobre sobre el consumo que realice. Además, el impuesto es recaudado por un agente económico (las empresas y personas empresarias) que, en general, no es el que, en definitiva, paga o soporta la carga fiscal. Así, la naturaleza indirecta del IVA permite que cada autónomo o empresa de la cadena de producción traslade su IVA al siguiente eslabón de la cadena, hasta llegar al consumidor final que es sobre el que finalmente recae el impuesto.

Es decir, en el caso de los autónomos y las empresas el IVA se aplica a las ventas de bienes o servicios realizadas (pagándolo quienes los adquieren, salvo en excepciones como la llamada inversión del sujeto pasivo), así como se soporta en las adquisiciones (pagado por el autónomo o la empresa). Ante Hacienda esto supone que el impuesto genera una obligación de pago al empresario, mientras que el segundo se puede deducir.

¿Qué grava el IVA?

El IVA grava las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas por empresarios y profesionales en el desarrollo de su actividad.

Además, también se aplican a las adquisiciones intracomunitarias y a las importaciones de bienes. Estas se diferencian en función de si el producto ha sido adquirido a un vendedor de un país miembro de la Unión Europea o no.

Tipos de IVA

El IVA se aplica a casi todos los productos y servicios, ya que sólo unos pocos no están gravados por él. Ejemplos de ello son el alquiler de viviendas a particulares o los seguros.

En términos generales cuanto más básica es la necesidad de un producto, menor es el IVA que se le aplica. Los tipos de IVA vigentes en la actualidad son los siguientes:

IVA general (21%)

Como apunta su nombre, es el porcentaje que se aplica por defecto a todos los productos y servicios.

IVA reducido (10%)

Se aplica a productos y servicios básicos, como alimentos en general (a una parte de ellos se les aplica el tipo superreducido), transporte de viajes, hostelería, vivienda, etc.

IVA superreducido (4%)

Se aplica a los productos que se consideran de primera necesidad, como algunos alimentos (pan, leche, huevos, frutas, verduras, hortalizas, cereales, quesos, etc.). También se aplica a los medicamentos, libros, prensa o a las viviendas con algún tipo de protección pública.

Productos y servicios exentos de IVA

Aunque no se trata de un tipo de IVA en sí mismo, se puede distinguir un cuarto grupo en este impuesto. Son los productos y servicios exentos de IVA, aquellos por los que no se tiene que pagar el impuesto. Es decir, a su precio de venta no se le sumará el IVA como se hace con otros.

Algunos de ellos son los seguros, la asistencia por parte de determinados profesionales médicos y servicios sanitarios o la enseñanza, con algunas matizaciones en estos últimos casos.

El IGIC canario

El IVA se aplica en todo el territorio estatal salvo en Canarias, Ceuta y Melilla, que disfrutan de un régimen especial. En el caso canario cuenta con una variación del IVA denominado IGIC o Impuesto General Indirecto Canario que aplica sus propios tipos.

Regímenes de IVA

En el IVA existe un régimen general y varios regímenes especiales. El general se aplica cuando no proceda ninguno de los especiales, se renuncie a ellos o se queda excluido. Una de esas circunstancias donde no se aplica el régimen general es cuando la actividad se encuentra exenta.

Régimen general

Los empresarios y empresas sujetas a este régimen deben facturar a sus clientes el tipo de IVA correspondiente (21%, 10% o 4%), en la venta del producto o servicio.  A su vez, los proveedores les repercuten a su vez el IVA que proceda. A efectos de Hacienda se debe calcular la diferencia entre IVA devengado o repercutido -el que abonan los clientes- e IVA soportado -el aplicado por los proveedores-.

En la declaración mensual o trimestral (a través del impreso modelo 303), deberemos calcular la diferencia entre el IVA devengado y el IVA soportado. Esta declaración puede darnos dos resultados:

  • Negativo: dependiendo de cuando se realice la declaración, esa cantidad quedará reservada para compensar futuras declaraciones que salgan positivas o si se trata de la declaración anual, podremos solicitar a Hacienda que nos devuelva dicha cantidad.
  • Positivo: si el resultado de la liquidación es positivo deberemos ingresar la cantidad a la Hacienda.

Regímenes especiales

Los más comunes son el recargo de equivalencia, régimen simplificado y el régimen especial de agricultura, ganadería y pesca, pero hay varios más:

  • Régimen especial de los bienes usados, objetos de arte, antigüedades y objetos de colección.
  • Régimen especial de las agencias de viaje.
  • Régimen especial aplicable a las operaciones con oro de inversión.
  • Regímenes especiales aplicables a los servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión o de televisión y a los prestados por vía electrónica.
  • Régimen especial del criterio de caja.

A continuación, te explicamos tanto el recargo de equivalencia como el régimen simplificado.

Recargo de equivalencia

El régimen de recargo de equivalencia es el que se aplica al comercio minorista desarrollado por personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas en el IRPF (como sociedades civiles o comunidades de bienes).

Este régimen permite llevar el IVA de una manera simplificada y no obliga a presentar ni la declaración de IVA trimestral (salvo en el caso de adquisiciones intracomunitarias) ni el resumen anual. Además, tampoco habrá que emitir factura detallada por cada operación, basta con el ticket (factura simplificada) de compra que recoge el importe bruto, es decir, con el IVA incluido.

Hacienda, no obstante, recoge una serie de excepciones a este régimen como el comercio de joyas, vehículos a motor, prendas de piel natural, objetos de arte, antigüedades y de segunda mano, etc.

En este artículo te explicamos en detalle su funcionamiento.

Régimen simplificado

Este régimen es también conocido por módulos. La característica principal de este régimen de IVA es que se calcula una cuota anual mínima según la cual se van a hacer unos ingresos trimestrales fijos. Esto simplifica mucho el trámite de la declaración del IVA. Y es que se liquidará una cantidad fija, independientemente de las ventas y la facturación. No obstante, al final del ejercicio, se regulariza la cantidad final haciendo un ajuste según el volumen de negocio real que se haya tenido durante el ejercicio.

Se aplica a quienes cumplen los siguientes requisitos:

  • Que sean personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas en el IRPF, siempre que, en este último caso, todos sus socios, herederos, comuneros o partícipes sean personas físicas.
  • Que cada una de sus actividades esté incluida en la norma por la que se aprueban los índices y módulos del régimen especial simplificado del IVA y no rebasen los límites establecidos en la misma para cada actividad.
  • Que el volumen de ingresos y compras en el año inmediato anterior no supere los importes que determina dicha normativa
  • Que no hayan renunciado expresa o tácitamente a la aplicación de este régimen.

Con carácter general, la liquidación del IVA en este régimen resultará de la diferencia entre “las cuotas devengadas por operaciones corrientes” y “las cuotas soportadas por operaciones corrientes”, relativas a dicha actividad, con un importe mínimo a pagar, que será el determinado para cada actividad por la norma que regula los índices y módulos para ese ejercicio.

El resultado de la liquidación del IVA en el régimen simplificado se determina al término de cada ejercicio; no obstante, el empresario o profesional realizará un ingreso a cuenta con periodicidad trimestral.

¿Quiénes deben presentar las declaraciones periódicas del IVA?

Las declaraciones de IVA deben ser presentadas toda empresa o persona empresaria que ejerza una actividad sujeta a IVA, exceptuándose aquellos que solo desarrollan actividades exentas o en recargo de equivalencia.

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