CONTRATAR A UN FAMILIAR: LA PERSONA AUTÓNOMA COLABORADORA

Dentro del colectivo de las personas trabajadoras autónomas existe una figura peculiar: la persona autónoma colaboradora.

  • Es un familiar, hasta el segundo grado por consanguinidad o afinidad, de la persona trabajadora autónoma titular y convive y trabaja con el mismo.
  • Su incorporación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) resulta obligatoria.

En este artículo te explicamos quién puede serlo, cómo cotiza y cómo paga los impuestos.

autonomo colaborador

 

¿Quién debe darse de alta como persona autónoma colaboradora?

Una persona autónoma colaboradora es una especie de persona trabajadora asalariada, la cual trabaja para un familiar directo, que sería la persona autónoma titular de un negocio, con el que convive. De manera más concreta, los requisitos para cotizar como persona autónoma colaboradora son:

 

  • Tiene que ser familiar directo del empresario/a: cónyuge, descendientes, ascendientes y demás parientes, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive (hijos/as, padres y madres, hermanos/as, nietos/as, abuelos/as, cuñados/as y suegros/as) y, en su caso, por adopción.
  • Que estén ocupados en su centro o centros de trabajo de forma habitual. No debe tratarse de una colaboración puntual.
  • Que conviva en su hogar y esté a su cargo.
  • Que no esté dado de alta como trabajador/a por cuenta ajena.
  • Las personas trabajadoras autónomas podrán contratar, como trabajadores/as por cuenta ajena, a los hijos e hijas menores de 30 años, aunque convivan con ellos. En este caso, no se dará a los hijos e hijas la figura de la persona autónoma colaboradora y el ámbito de la acción protectora dispensada quedará excluida de la cobertura por desempleo.

Una vez cumplidos estos requisitos, la persona autónoma colaboradora ha de formar parte del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Es decir, ha de darse de alta como persona autónoma colaboradora en la Seguridad Social presentando el modelo “TA.0521-2-Familiar colaborador del titular de la explotación”. Pero no es necesario darse de alta en Hacienda y atender a las obligaciones fiscales propias de los autónomos/as ordinarios/as, como vamos a ver a continuación.

Las personas autónomas colaboradoras tienen derecho a una bonificación durante los 24 meses siguientes a la fecha de alta, equivalente al 50% durante los primeros 18 meses y al 25% durante los 6 meses siguientes, de la cuota mínima.

¿Qué obligaciones fiscales tiene una persona autónoma colaboradora?

Un autónomo/a colaborador/a debe cotizar a la Seguridad Social en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Sin embargo, sus obligaciones con Hacienda son totalmente diferentes, ya que está exento/a de las obligaciones fiscales trimestrales, por lo que no es necesario presentar declaraciones ni impuestos trimestrales de IVA e IRPF, que son obligación del autónomo/a titular del negocio.

Así, a diferencia de una persona autónoma, la persona autónoma colaboradora no ha de liquidar el IVA de forma trimestral (modelo 303 de IVA trimestral) ni las retenciones a cuenta del IRPF (modelo 130 de autoliquidación del pago fraccionado del IRPF).

La persona autónoma colaboradora tributa del mismo modo que un trabajador/a por cuenta ajena, es decir, como un asalariado/a. La persona autónoma colaboradora percibe sus ingresos como un sueldo del autónomo/a para el que trabaja. Es por ello que ha de declarar sus ingresos como rendimiento del trabajo (como cualquier asalariado/a) y no como actividad económica. Por lo tanto, sólo tendrá que presentar anualmente su declaración de IRPF, como cualquier otro trabajador/a y pagar los impuestos que correspondan en base a sus ingresos, los cuales estarán soportados en las correspondientes nóminas.

¿Qué obligaciones tiene la persona autónomo titular que “contrata” a una persona autónoma colaboradora?

El autónomo/a titular debe cumplir una serie de obligaciones similares a las que tendría con un trabajador/a por cuenta ajena:

  • Pagar las cotizaciones a la Seguridad Social (en este caso, en el RETA) de la persona autónoma colaboradora.
  • Pagar un salario acorde con la categoría profesional y el convenio aplicable, entregándole la nómina correspondiente.
  • Contabilizar estos costes como gastos deducibles de su negocio, a efectos del cálculo del rendimiento del mismo.

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