Cómo cobrar las deudas pendientes: el proceso monitorio

Tener una factura impagada es algo habitual para los autónomos y empresas, lo que supone siempre un problema. No sólo por el daño que puede causar en la situación económica de los mismos, sino también por los costes y el tiempo que acarrea reclamar su pago.

Generalmente, la parte acreedora empieza reclamando a su cliente de manera amistosa que realice el pago lo antes posible. Si no lo consigue, y antes de cambiar de estrategia, lo primero es asegurarse de que el deudor se niega a pagar y por tanto el impago no puede solucionarse de forma amigable.

Tras haber recibido la negativa del moroso, no queda más remedio que entrar en terreno judicial, lo que viene a suponer un primer problema para el acreedor y que hace que muchas personas empresarias declinen intentar cobrar esas facturas, si el importe no es demasiado elevado. Pero, ¿hasta cuando se puede reclamar?, ¿es realmente tan complicado intentar cobrar a través de la vía judicial?. Es decir, a la hora de reclamar el impago de una factura, ¿existe alguna forma que no implique grandes costes, poco tiempo y sea efectiva?.

El procedimiento monitorio

Este sería el caso del llamado del procedimiento monitorio, una suerte de juicio rápido, efectivo para los impagos y que –dependiendo de las cantidades a reclamar- no necesita de abogados ni procuradores. Anualmente se llevan a cabo más de 500.000 procesos de ese tipo.

La eficacia proviene de que la solicitud del procedimiento monitorio conlleva el requerimiento de pago de la factura por parte del juzgado. En caso de no pagar y no oponerse, el juzgado embarga bienes del requerido para venderlos en pública subasta y pagar la deuda.

Para ello es necesario que haya un documento que constituya un principio de prueba para iniciar el proceso. Este podría ser una factura o albarán de entrega o cualquier documento que acredite la deuda.

Otra ventaja es la agilidad ya que con el proceso monitorio se reduce buena parte de la burocracia que implica normalmente acudir a la justicia. A ello se une que es un proceso bastante fácil de llevar a cabo sin apenas formalidades. Con el documento que constituye el principio de prueba es suficiente para iniciar el proceso.

De esta forma, a través del monitorio puede reclamarse, por ejemplo, el pago de facturas o recibos impagados, de albaranes de entrega no abonados, de créditos entre las partes que consten debidamente documentados o de deudas o gastos de Comunidades de propietarios, entre otros supuestos.

Además, este proceso presenta como característica que no es necesaria la implicación de un abogado o procurador para reclamar el pago de la deuda. El empresario puede, por sí solo, iniciar la petición del procedimiento sin contar con un abogado e incluso llegar hasta el final sin necesidad de un letrado, siempre y cuando la cantidad reclamada no supere los 2.000 euros. Esto hace del procedimiento monitorio una opción menos costosa para conseguir el pago de las deudas, al no tener que recurrir de antemano a un abogado.

No obstante, hay que tener en cuenta que en caso de oposición del demandado sí será obligatoria su asistencia en el posterior juicio declarativo si la cuantía de la deuda reclamada supera los 2.000 euros.

Por otro lado, si el demandado no paga voluntariamente también será necesaria la asistencia profesional de abogado y procurador en la posterior ejecución forzosa si la deuda es superior a 2.000 euros.

¿Quién y para qué puede llevar a cabo un procedimiento monitorio?

Dado que el juicio monitorio es una opción utilizada normalmente para el cobro de deudas a morosos, será necesario que se quiera cobrar el pago de una deuda “dineraria, liquida, determinada, vencida y exigible”- según lo expuesto por ley- y siempre que la parte acreedora cuente con algún documento que puedan reclamarse y justifique la deuda como pueden ser facturas, albaranes, contratos o cualquier otro tipo de certificación.

Es decir, su objeto se limita a reclamaciones de carácter económico, de dinero, y no puede extenderse a otro tipo de obligaciones como, por ejemplo, de dar (reclamar la entrega de un vehículo), de hacer (que se concluya una obra) o de no hacer (abstenerse de alguna conducta).

Tampoco sirve para aquellos supuestos en que desde el inicio sea necesaria una declaración del Juez (por ejemplo, en relación con la interpretación de una determinada cláusula de un contrato, un incumplimiento contractual, daños en un inmueble, etc.), en cuyo caso habrá que acudir al proceso declarativo que corresponda (ordinario o verbal) o que consistan en asuntos de familia.

A partir de aquí, el procedimiento monitorio se iniciará con una reclamación de la deuda por parte del proveedor. En esta reclamación se debe incluir la identidad del deudor, el domicilio o domicilios del proveedor y del deudor -o un lugar en el que pudieran ser hallados-, y el origen y cuantía de la deuda.

Pasos y plazos

Una vez presentada la solicitud inicial en el formulario oficial, el Letrado de la Administración de Justicia procede a su examen y admisión. Si considera que concurren circunstancias para su inadmisión, dará cuenta al Juez a fin de que adopte la decisión que corresponda.

La solicitud inicial del procedimiento monitorio ha de presentarse ante el Decanato o Servicio Común de Registro y Reparto del domicilio o residencia del demandado, quien lo remitirá al Juzgado de Primera Instancia que por turno corresponda.

Una vez admitida la solicitud, la Oficina Judicial procederá a requerir el pago al demandado.

Ésta es la fase que suele demorarse más tiempo ya que la diligencia de requerimiento ha de practicarse personalmente al deudor por parte de un funcionario judicial, el cual debe desplazarse hasta el domicilio designado, dejando constancia de su resultado.

Una vez localizado y requerido de pago, el deudor tiene veinte días naturales para adoptar alguna de las posturas previstas en la Ley.

¿Qué puede suceder tras el requerimiento de pago al demandado?

Las posturas que puede adoptar el deudor son las siguientes:

  • PAGAR VOLUNTARIAMENTE. En este caso puede entregar la cantidad reclamada directamente al demandante, quien lo comunicará por escrito a la Oficina Judicial para que se archive el expediente, o bien ingresar dicha cantidad en la cuenta de consignaciones del Juzgado, quien se encargará de hacer llegar el dinero al demandante.
  • Expresando por escrito las razones por los que, a su entender, no debe en todo o en parte la deuda reclamada. Dicho escrito tendrá que ir firmado por abogado y procurador si la cuantía reclamada supera los 2.000 euros. En este caso, se pone fin al procedimiento, continuándose por la vía de un juicio ordinario.
  • DEJAR TRANSCURRIR EL PLAZO SIN PAGAR NI OPONERSE. En este supuesto, se pondrá fin al procedimiento mediante un decreto del Letrado de la Administración de Justicia en el que fijará la cantidad que se puede reclamar en el posterior proceso de ejecución forzosa para embargar bienes del deudor con el que hacer pago de la deuda.

En resumen

El procedimiento monitorio se caracteriza por ser una vía rápida y ágil para la reclamación de deudas de carácter dinerario, ya que únicamente será necesaria la celebración de una vista o comparecencia ante el Juez si el deudor se opone a la reclamación presentada.

Si no es así, y el deudor no paga voluntariamente ni se opone dentro del plazo concedido al efecto, el procedimiento finaliza automáticamente mediante una resolución que permitirá al demandante acudir directamente a la ejecución forzosa, en la que podrán embargarse bienes suficientes del demandado hasta que se abone totalmente la deuda reclamada.

Su utilización se ha ido generalizando en los últimos años hasta el punto de que en la actualidad ha pasado a ser el procedimiento más utilizado en el ámbito civil.

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