El IVA en las operaciones con el extranjero (II): importaciones y exportaciones

Tal y como comentábamos en un artículo anterior, es cada vez más habitual, sobre todo en empresas comerciales o productivas, pero también en las de servicios, la realización de operaciones con proveedores o clientes situados en otros países europeos o extracomunitarios, lo que modifica el funcionamiento habitual del IVA para estos negocios. En este artículo te explicamos que supone vender y comprar a otras empresas fuera de la Unión Europea y que obligaciones conlleva, tanto desde el punto de vista fiscal como de los trámites a realizar. Anteriormente, en este otro artículo te explicábamos lo que ocurre si la operación de compra o de venta se realiza con otra empresa perteneciente a la UE.

De entrada tenemos que diferenciar entre las operaciones que se realizan con países de la Unión Europea, llamadas adquisiciones y entregas intracomunitarias, y las que se producen con el resto, llamadas importaciones y exportaciones.

Importaciones y exportaciones

Una exportación/importación es todo envío/adquisición de bienes fuera del ámbito de la Unión Europea, lo que también incluye Canarias, Ceuta y Melilla.

Si se produce una venta a un país extracomunitario, Ceuta, Melilla o Canarias, se considera exportación. Las exportaciones de bienes están exentas de IVA, por lo que no se debe repercutir este impuesto en la factura de venta.

No obstante, por la compra de productos procedentes de países no miembros de la UE cuyo importe supere los 22 euros, el comprador o importador tiene la obligación de liquidar el IVA en la aduana, además de otra serie de impuestos especiales según el tipo de mercancía y una serie de tasas arancelarias.

Los tipos de los aranceles a las importaciones en España dependen de la mercancía, y suelen oscilar entre el 0% (libros) y el 17% (ropa y calzado). De manera genérica, salvo que el interesado indique expresamente la clasificación arancelaria aplicable a las mercancías importadas, se aplicará una clasificación que supone los siguientes tipos: arancel, 2,5%; IVA, 21%; IGIC, 7% (en el caso de Canarias).

¿Qué obligaciones fiscales conllevan las exportaciones e importaciones de bienes?

A pesar de no estar sujetas al IVA, esto no supone que no se declaren ante la Hacienda, pues lógicamente son un ingreso/gasto para la empresa. Estas operaciones se incluyen en el modelo 303 de autoliquidación del impuesto, así como en el Documento Único Aduanero (DUA).

¿Y cómo se aplica el IVA si se trata da un servicio prestado a un país no incluido en la Comunidad?

Para las importaciones de servicios, se entiende que son realizados en el Estado del destinatario por lo que tendremos que autoliquidar el IVA al igual que en las intracomunitarias.

Para las exportaciones de servicios, cuando el destinatario sea empresario o profesional, el servicio se localizará en la sede del destinatario, por lo tanto no habrá que repercutir el IVA. Cuando el destinatario es particular, no se sujeta al IVA español la prestación de determinados servicios como los de cesión de licencias y patentes, los de publicidad, los de asesoramiento, auditoría, ingeniería, contabilidad, abogacía, consultores,…

Igualmente todas estas operaciones tienen que aparecer reflejadas en el modelo 303 en las casillas habilitadas para ello.

¿Qué pasa si el servicio se presta a través de Internet?

Conforme a la normativa actual son considerados servicios que deberían tributar por IVA español las ventas realizadas a terceros situados fuera de la Unión Europea por el suministro y alojamiento de webs, el mantenimiento de programas y de equipos, la venta de programas, los cursos a distancia, etc.

Hay que recordar que desde 2015, en el caso de las prestaciones de servicios digitales dentro de la Unión Europea se aplica el tipo del IVA correspondiente al país del comprador. En este artículo te lo explicamos.

Operaciones con Canarias, Ceuta y Melilla

Estos territorios forman parte de la Unión Europea, pero están fuera del ámbito de aplicación del IVA. En su lugar se han establecido tributos propios como son, en el caso de Canarias, el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC) y en el caso de Ceuta y Melilla, el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI).

Ambos impuestos tienen a una aplicación similar, que en líneas generales es la siguiente, con pequeñas diferencias de uno a otro.

El IPSI o el IGIC son impuestos indirectos que gravan la producción, elaboración e importación de toda clase de bienes físicos, las prestaciones de servicios y las entregas de bienes inmuebles situados en las ciudades de Ceuta y Melilla y Canarias. Estas operaciones serán gravadas en cuanto se entiendan localizadas en dichos lugares, según la aplicación de las reglas de localización que se recogen en la Ley del Impuesto sobre el Valor añadido.

La entrada de bienes en dicho ámbito territorial, cualquiera que sea su procedencia o fin al que se destinen o la condición del que los recibe, se considera una importación. Por ello, será objeto de liquidación de los aranceles e impuestos correspondientes conforme a la legislación aduanera vigente en la Unión Europea, siendo el sujeto pasivo del Impuesto la persona física o jurídica a cuyo nombre se ha despachado el bien.

Es decir, si una empresa radicada en Bilbao vende a una empresa situada en Canarias se considera exportación y no debe aplicar el IVA en la factura.

Del mismo modo, la salida de bienes de esos territorios con cualquier destino o fin se considera una exportación. Las exportaciones son operaciones exentas. No están gravadas por el IPSI o el IGIC. El destinatario pagará en la aduana de su país (incluido el resto de territorios estatales) las tasas oportunas.

Si esa misma empresa de Bilbao compra a una empresa radicada en Canarias se considera importación. Así, le llegará una factura sin IVA y será en la aduana donde deba pagarlo, con los aranceles que pudieran corresponder.

En cuanto a las prestaciones de servicios realizadas fuera de Canarias, Ceuta y Melilla por empresas radicadas en estos territorios tendrán distinta consideración si se dirigen a particulares o a empresas. Los servicios a profesionales o empresarios se consideran prestados donde el demandante del servicio tenga la sede de su actividad o establecimiento permanente. En tal caso hablaremos de operaciones exentas. En cambio, los servicios a particulares se entienden realizados en el domicilio del prestador. Estarían, por lo tanto, gravados.

Como ya hemos comentado, los supuestos de localización de las operaciones que establece la Ley del IVA son de aplicación para determinar la sujeción o no a gravamen, existiendo algunas excepciones según la operación de que se trate, las cuales obligarían a un tratamiento del impuesto distinto al que hemos expuesto. Para cualquier cuestión o duda relacionada con este tema, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del 900 100 240 o dejando tu consulta en este formulario de consulta.

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