¿Afecta la ley de prevención de riesgos laborales a los autónomos?

Una pregunta bastante habitual que plantean los trabajadores autónomos es si están o no obligados a cumplir con las disposiciones de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (en adelante, LPRL).

En esta materia, las normas de referencia son la Ley 31/1995, de 8 de noviembre de 1995 y el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, de los Servicios de Prevención.

Respondiendo a la cuestión que ahora se plantea, corresponde señalar que las obligaciones del trabajador autónomo en materia de prevención de riesgos laborales van a depender a si el autónomo tiene o no empleados a su cargo.

En el caso de que el trabajador autónomo trabaje por sí solo, sin concurrir con otros trabajadores ni tenga empleados a su cargo (por ejemplo: un taxista, un fontanero, el propietario y responsable de una tienda), no se aplica la LPRL.

Distinta será la respuesta cuando el trabajador autónomo tuviese trabajadores a su cargo o cuando el propio autónomo, aun no teniendo trabajadores a su cargo, concurriese a un centro de trabajo con otros trabajadores o empresas.

En los dos siguientes apartados, trataremos de dar una respuesta a estos dos últimos supuestos.

El trabajador autónomo con trabajadores a su cargo

En este primer caso, independientemente del tamaño de la empresa o de la  forma jurídica del negocio, el autónomo tiene el deber de garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos aquellos aspectos relacionados con el trabajo (riesgos laborales); se aplica por tanto la LPRL.

En tal hipótesis, queda el autónomo obligado a:

  • Integrar la Prevención de Riesgos Laborales en la gestión de la negocio, elaborando el correspondiente Plan de Prevención.
  • Evaluar los riesgos y planificar las oportunas medidas preventivas.
  • Informar a los trabajadores de sus riesgos y de las medidas preventivas que se han adoptado para reducirlos o eliminarlos.
  • También está obligado a garantizar la consulta y la participación de los trabajadores.
  • Formar a los trabajadores.
  • Protocolizar la actuación en casos de emergencia y de riesgos graves e inminentes.

Trabajador autónomo que no tiene trabajadores a su cargo pero desarrolla su actividad con trabajadores de otra empresa

En esta segunda hipótesis, se debe cumplir con los requisitos de coordinación de actividades empresariales que establece el artículo 24 de la LPRL, así como con lo dispuesto en el Real Decreto 171/2004, sobre coordinación de actividades empresariales.

En el mismo sentido establece el artículo 8.3 del Estatuto del trabajador autónomo que, “cuando en un mismo centro de trabajo desarrollen actividades trabajadores autónomos y trabajadores de otra u otras empresas… serán de aplicación para todos ellos los deberes de cooperación, información e instrucción” en materia de Prevención de Riesgos Laborales.

Para ello, se deberá informar sobre los riesgos asociados a la actividad que el autónomo desarrollará, y al mismo tiempo, deberá recibir información sobre los riesgos derivados de la actividad del resto de empresas concurrentes en el centro de trabajo, o de la empresa que le contrata.

También será necesario intercambiar la información relativa a las actuaciones a adoptar en situaciones de emergencia. En consecuencia, el autónomo en este último supuesto deberá contar al menos con una evaluación de riesgos y un plan de emergencias.

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