Seguir como autónomo o crear una sociedad limitada: ¿Cuándo es conveniente constituir una sociedad desde el punto de vista fiscal?

Una de las dudas que suelen plantear los autónomos que tributan en el IRPF tiene que ver con los aspectos fiscales de su actividad.

La consulta que hacen los trabajadores autónomos es saber si compensa desde el punto de vista fiscal desarrollar la actividad por medio de una sociedad limitada (SL). En otras palabras, la cuestión pasa por conocer si la carga tributaria que soportan como autónomos es superior a la que deberían asumir si la actividad se realizase a través de una SL.

Nos guste o no nos guste, una parte del beneficio neto de nuestra actividad deberá ingresarse en Hacienda. La diferencia fundamental desde el punto de vista fiscal es que, en el caso del autónomo los beneficios tributan a través del IRPF y en el caso de las sociedades de capital, como es el caso de la SL, se hace a través del impuesto de sociedades.

La persona física que desarrolla su actividad como empresario individual, lo que coloquialmente se conoce como autónomo, debe saber que los beneficios de su actividad tributan en el IRPF de forma progresiva: cuanto más gana, más paga.

De acuerdo a las escalas de gravamen que aplican las distintas Haciendas forales vascas, un autónomo puede empezar tributando desde un 23%. A medida que se incrementan sus beneficios el tipo a aplicar va aumentando, pudiendo llegar la presión fiscal hasta el 49 %. En Navarra, por su parte, el tramo más bajo está en el 13 %, llegando hasta el 52% el tipo más alto.

La fiscalidad de la SL

La sociedad limitada tributa por el impuesto de sociedades. Se trata de un impuesto de carácter directo que grava las rentas obtenidas por las sociedades y demás personas jurídicas no sujetas a IRPF.

El tipo impositivo de las pequeñas y medianas empresas está actualmente en el 24%, llegando al 28% en el caso de las empresas grandes. Asimismo, existe una compensación tributaria para las microempresas en las que el gravamen puede reducirse hasta el 19,20%. En el caso de Navarra, el tipo impositivo es del 28% (25% para el ejercicio 2015), siendo el 23% el tipo fiscal para las PYMES. En el caso de las empresas pequeñas el tipo de gravamen se reduce a un 19%.

De acuerdo a lo que hemos dicho hasta ahora, parecería que es bastante más adecuado tributar por un 19/ 24 % a través de una SL que por un tipo de un 49% o más, que es el que puede llegar a tener que tributar un empresario individual. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que si además de socios, trabajamos en la empresa y percibimos una retribución, dicha remuneración tributará en nuestra declaración personal de IRPF. Otra cuestión distinta y que también debe ser tenida en cuenta, son las cantidades cobradas como dividendos, que en principio tributan como renta del ahorro.

Por lo que, la carga fiscal efectiva ya no será del 19 o el 24% en el caso de las sociedades limitadas, sino que podría ser mayor o menor de acuerdo a la retribución que se perciba y a las deducciones a las que la empresa tenga derecho a aplicar.

Cada caso debe estudiarse de manera independiente, teniendo también en cuenta las circunstancias personales y familiares del empresario. En caso de querer plantearnos tu situación, puedes hacernos tu consulta a través del servicio gratuito que proporciona LABORAL KUTXA por medio CONSULTING – PRO, en la página de internet  http://consultingpro.laboralkutxa.com/ o bien en el teléfono gratuito 900 100 240.

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