Limitaciones y reglas en la venta de participaciones de sociedades limitadas y cooperativas

A diferencia de las sociedades cooperativas, al ser la sociedad limitada (SL) un tipo de sociedad cerrada, existen ciertas limitaciones para la venta de sus participaciones, y es que las SL se caracterizan por ser sociedades con pocos socios y conocidos entre sí, y en el que suelen prevalecer los aspectos personales de los mismos. Por ello, la regulación existente pretende evitar que terceras personas alejadas de los socios actuales puedan entrar a formar parte de la empresa o incluso llegarla a dirigir y por ello se otorga a los restantes socios de la compañía un derecho de adquisición preferente.

Por ello, si uno de los socios tiene intención de vender sus participaciones en una SL, debe conocer los requisitos y limitaciones que se establecen en la Ley de Sociedades de Capital con relación a las transmisiones de estas participaciones.

A. Transmisión en sociedades limitadas

De entrada, lo establecido en los estatutos sociales prima sobre cualquier norma legal. No obstante, hay que tener presente que, si la norma estatutaria hiciera prácticamente libre la transmisión de participaciones a terceros, podría considerarse una norma nula, tal y como así establece el art. 108 de la Ley de Sociedades de Capital.

Salvo disposición contraria de los estatutos, será libre la transmisión voluntaria de participaciones entre socios, así como la realizada en favor del cónyuge, ascendiente o descendiente del socio o en favor de sociedades pertenecientes al mismo grupo que la transmitente. En consecuencia, no será necesaria la aprobación en Junta de Socios, debiéndose acudir directamente a la notaría para celebrar la operación.

En los demás casos, la transmisión está sometida a las reglas y limitaciones que establezcan los estatutos y, en su defecto, las establecidas en la LSC, existiendo un derecho de adquisición preferente por parte del resto de socios.

Como ya se ha señalado, cuando se quieren vender las participaciones de una SL, se ha de seguir el régimen que establezcan los estatutos. Si éstos no dicen nada, se aplican las siguientes normas:

  • Es libre la venta a cualquiera de sus socios, a su cónyuge, ascendientes o descendientes. Si quien transmite es una sociedad, también es libre la transmisión a otra de su mismo grupo.
  • En caso de compradores distintos a los anteriormente indicados, o bien en defecto de norma estatutaria que regule la transmisión o caso que la propia norma estatutaria remita a la ley, según el artículo 107 de la LSC, el socio que se proponga transmitir su participación o participaciones:
    • Deberá comunicarlo por escrito a los administradores. En dicha comunicación deberá hacer constar el número, características de las participaciones que desea transmitir, la identidad del adquirente y el precio y demás condiciones de la transmisión, y entre ellas la forma de pago (pago aplazado, al contado, etc.).
    • Tras esta comunicación, el administrador convocará una Junta General donde esta circunstancia se encuentre dentro del orden del día, la cual, por mayoría ordinaria, podrá dar el consentimiento a la compraventa.
    • La sociedad sólo podrá denegar el consentimiento si comunica al socio transmitente, por conducto notarial, la identidad de uno o varios socios o terceros que adquieran la totalidad de las participaciones. No será necesaria ninguna comunicación al socio transmitente si asistió a la junta general donde se adoptaron dichos acuerdos. Los socios que asistieron presencialmente o representados a la junta general tendrán preferencia para la adquisición. Si son varios los socios interesados en adquirir, se distribuirán las participaciones entre todos ellos a prorrata de su participación en el capital social.
    • Además, la junta general podrá acordar que sea la propia sociedad la que adquiera las participaciones que ningún socio o tercero aceptado por la Junta quiera adquirir, conforme a lo establecido en el artículo 140 de la LSC. Caso que algún socio de la compañía, la propia sociedad, o bien un tercero sea el que quiera ejercer la adquisición preferente sobre las mismas, deberá realizarse la operación en el plazo máximo de un mes desde la comunicación por la sociedad de la identidad del adquirente o adquirentes.
    • El precio de las participaciones, la forma de pago y las demás condiciones de la operación, serán las convenidas y comunicadas a la sociedad por el socio transmitente.
    • Si lo anterior no sucediera en el modo o plazos indicados, o bien la sociedad le comunicase que nadie está interesado en la compra de sus participaciones, el socio podrá transmitir las participaciones en las condiciones comunicadas a la sociedad al tercero con el que hubiere pactado la venta, siempre que hayan transcurrido al menos tres meses desde que se hubiera puesto en conocimiento de ésta su propósito de transmitir sin que la sociedad le hubiera comunicado la identidad del adquirente o adquirentes.

Como se puede comprobar, la ley regula este tema de manera exhaustiva para las SL con la intención de que un extraño nunca pueda llegar a tomar el control de la sociedad, favoreciendo en todo momento que sean los restantes socios, o personas afines y de confianza a los mismos quienes que puedan adquirir las participaciones sociales. De ahí, que resulta sumamente importante si vamos a participar en una transmisión de participaciones sociales, en seguir los anteriores pasos ya que, de no hacerse, podría instarse la nulidad de la operación y que, por lo tanto, la compraventa se tuviera por no realizada.

Cláusulas estatutarias prohibidas

La Ley de Sociedades de Capital no permite que los estatutos prohíban la transmisión de las participaciones ni que establezcan restricciones que tengan ese efecto. No obstante, pueden hacerlo en algunos casos concretos:

  • Durante los primeros 5 años desde la constitución de la sociedad (o, en caso de entrada de nuevos socios, desde la ampliación) como máximo.
  • Incluso por un plazo superior. En este caso, sin embargo, debe concederse a los socios el derecho a separarse de la sociedad en cualquier momento (por ejemplo, estableciendo que cuando el socio manifieste su voluntad de separarse, la sociedad tenga la obligación de adquirir sus participaciones). Esta prohibición puede incorporarse a los estatutos en cualquier momento, siempre que se acuerde por unanimidad.

Transmisión de las participaciones en caso de fallecimiento

La adquisición de alguna participación social por sucesión hereditaria confiere al heredero o legatario la condición de socio.

No obstante, los estatutos podrán establecer a favor de los socios sobrevivientes y, en su defecto, a favor de la sociedad, un derecho de adquisición de las participaciones del socio fallecido, por el valor razonable que tuvieren el día del fallecimiento del socio, cuyo precio se pagará al contado. La valoración se regirá por lo dispuesto en la LSC para los casos de separación de socios y el derecho de adquisición habrá de ejercitarse en el plazo máximo de 3 meses a contar desde la comunicación a la sociedad de la adquisición hereditaria.

B. Transmisión en sociedades cooperativas

El régimen de transmisión forma parte del contenido mínimo de los estatutos. Así, dicha transmisión puede ser:

  • Total, lo que implica que el socio transmitente causa baja.

Los estatutos podrán prever que, en caso de incumplimiento del período de permanencia mínimo pactado, los porcentajes de deducción para la baja no justificada puedan incrementarse hasta en diez puntos porcentuales.

  • Parcial, debiendo el socio retener aportaciones por importe que cubra el mínimo de la aportación obligatoria.

La normativa únicamente admite la transmisión inter vivos a otros socios de la cooperativa y a quienes adquieran dicha cualidad dentro de los tres meses siguientes a la transmisión que, en este caso, queda condicionada al cumplimiento de dicho requisito.

Los estatutos podrán prever que las aportaciones obligatorias iniciales de las nuevas personas socias deban efectuarse mediante la adquisición de aportaciones cuyo reembolso hubiese sido rehusado por la cooperativa, tras la baja de sus titulares (según el art. 57.1.b. de la Ley de Cooperativas de Euskadi). Esta transmisión se producirá por orden de antigüedad de las solicitudes de reembolso de este tipo de aportaciones, y en caso de solicitudes de igual fecha se distribuirá en proporción al importe de las aportaciones.

En todo caso, el socio que causara baja tendrá derecho al reembolso de su participación en el capital. Los estatutos regularán el reembolso de las aportaciones al capital social, pudiendo establecer deducciones tan sólo sobre las aportaciones obligatorias, que no serán superiores al 30% en caso de expulsión, ni al 20% en caso de baja no justificada.

La transmisión mortis causa de las aportaciones también se restringe, tratando de conciliar el interés de la sociedad en el control de la admisión de sus socios, con el respeto a los derechos sucesorios. Así, en todo caso, se reconoce al heredero el derecho a la liquidación del crédito correspondiente a la aportación. Por otro lado, la transmisión es válida y eficaz si los causahabientes son socios. En caso contrario, los herederos han de solicitar la admisión como socios en el plazo de 6 meses a contar desde la fecha de fallecimiento.

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