El recargo de equivalencia en IVA: qué es y cómo funciona

El recargo de equivalencia es un régimen especial de IVA, obligatorio para determinados comerciantes minoristas que no realicen ningún tipo de transformación en los productos que venden. La sujeción a este régimen conlleva, junto a un mayor pago (el llamado Recargo de Equivalencia, que va del 0,5% al 5,2%) de IVA en las compras, la no realización de declaraciones de este impuesto, a excepción de cuando se realizan adquisiciones intracomunitarias o el pago que se realiza en la aduana en el caso de las importaciones. Esto supone que no se puede deducir el IVA soportado de compras, gastos e inversiones.

Ventajas de este régimen

Una pregunta habitual es qué ventaja tiene este régimen si se está adquiriendo un producto más caro por culpa de este recargo del 5,2%. Un aspecto positivo es que, posteriormente, no hay que realizar la liquidación del IVA presentando trimestralmente a Hacienda el Modelo 303, tal y como lo tienen que hacer el resto de empresarios, ya que será el proveedor el que ingrese en la Hacienda el dinero que has pagado en concepto de IVA. Este hecho hace que la gestión de la actividad comercial sea más sencilla, unido a que el IVA que recibes de tus ventas (el IVA repercutido) tampoco hay que ingresárselo a Hacienda.

Además, por norma general, no hay que emitir obligatoriamente facturas de venta a tus clientes finales, ya que con el ticket (lo que actualmente es para Hacienda una factura simplificada) sería suficiente. Igualmente desaparece la necesidad de llevar registros contables en relación con el IVA, aunque si hay que registrar las facturas de tus proveedores, para poder incluir tus gastos en el Modelo 130 (el pago fraccionado), relacionado con el IRPF.

A quien se aplica

Se aplica a los comerciantes minoristas que sean personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (sociedades civiles y comunidades de bienes) salvo si comercializan los siguientes productos:

  1. Vehículos accionados a motor para circular por carretera y sus remolques.
  2. Embarcaciones y buques.
  3. Aviones, avionetas, veleros y demás aeronaves.
  4. Accesorios y piezas de recambio de los medios de transporte comprendidos en los números anteriores.
  5. Joyas, alhajas, piedras preciosas, perlas naturales o cultivadas, objetos elaborados total o parcialmente con oro o platino. Bisutería fina que contenga piedras preciosas, perlas naturales o los referidos metales, aunque sea en forma de bañado o chapado, salvo que el contenido de oro o platino tenga un espesor inferior a 35 micras.
  6. Prendas de vestir o de adorno personal confeccionadas con pieles de carácter suntuario. Se exceptúan de lo dispuesto en este número los bolsos, carteras y objetos similares, así como, las prendas confeccionadas exclusivamente con retales o desperdicios, cabezas, patas, colas, recortes, etc., o con pieles corrientes o de imitación.
  7. Objetos de arte originales, antigüedades y objetos de colección.
  8. Bienes que hayan sido utilizados por el sujeto pasivo transmitente o por terceros con anterioridad a su transmisión.
  9. Aparatos y accesorios para la avicultura y apicultura.
  10. Productos petrolíferos cuya fabricación, importación o venta está sujeta a los Impuestos Especiales.
  11. Maquinaria de uso industrial.
  12. Materiales y artículos para la construcción de edificaciones o urbanizaciones.
  13. Minerales, excepto el carbón.
  14. Hierros, aceros y demás metales y sus aleaciones, no manufacturados.
  15. Oro de inversión definido en el artículo 140 de la Ley del IVA.

Son comerciantes minoristas a estos efectos, quienes venden habitualmente bienes muebles o semovientes (como cabezas de ganado) sin haberlos sometido a procesos de fabricación, elaboración o manufactura, siempre que las ventas a consumidores finales durante el año precedente fueran superiores al 80% de las ventas totales realizadas. Si no se ejerció la actividad en dicho año o bien tributara en estimación objetiva en el IRPF, y tiene la condición de minorista en el IAE no es necesario que cumpla el requisito del porcentaje de ventas.

Si no se reúnen estos requisitos, será de aplicación el régimen general. No obstante, existen algunas actividades de comercio al por menor que pueden tributar en el régimen simplificado.

En qué consiste

El recargo de equivalencia que se aplica a los comerciantes minoristas, consiste en la aplicación por parte de los proveedores del recargo de equivalencia que repercuten al comerciante en la factura el IVA correspondiente más el recargo de equivalencia, por separado y a los siguientes tipos:

  • Artículos al tipo general del 21%: recargo del 5,2%
  • Artículos al tipo reducido del 10%: recargo del 1,4%
  • Artículos al tipo superreducido del 4%: recargo del 0,5%

Por ejemplo, un comerciante de calzado que adquiera a su proveedor un pedido de 1.000 euros recibirá una factura de 1.000 + 21% de IVA + 5,2% de Recargo de equivalencia = 1.262 euros.

De esta manera paga el IVA directamente a su proveedor y se simplifica mucho su gestión del IVA. Sólo se aplica en facturas de bienes correspondientes a mercaderías o género.

Es el proveedor del comerciante el que debe incluir el recargo de equivalencia en sus facturas, diferenciado del IVA soportado, y considerar ambas cantidades como IVA repercutido en sus declaraciones de IVA.

Como consecuencia, en el régimen de recargo de equivalencia el comerciante no presenta declaración alguna por IVA ante Hacienda, salvo por las adquisiciones intracomunitarias, en donde el empresario tiene que autorepercutirse el IVA y el recargo correspondiente. Se utilizará el modelo 309 relativo a declaraciones no periódicas

Además, también debe presentar liquidación cuando sea sujeto pasivo por inversión y por las ventas de inmuebles con renuncia a la exención.

¿Cuáles son las obligaciones formales?

  • Acreditar ante los proveedores o ante la Aduana, el hecho de estar sometido al recargo de equivalencia, con el fin de que estos puedan repercutir el recargo correspondiente.
  • No hay que presentar declaraciones del IVA por las actividades en este régimen especial. No obstante, cuando se realicen adquisiciones intracomunitarias, operaciones en las que se produzca la inversión del sujeto pasivo o entregas de inmuebles sujetas y no exentas al impuesto (salvo las efectuadas en ejecución de garantía) se presentará el modelo 309 “declaración no periódica”.
  • No existe obligación de llevar libros por este impuesto, salvo que se realicen actividades en otros regímenes distintos en cuyo caso, además del deber de cumplir respecto de ellas las obligaciones formales que en su caso están establecidas, deberá llevarse un libro registro de facturas recibidas donde serán anotadas con la debida separación las relativas a adquisiciones correspondientes a actividades en recargo.
  • Si se realizan entregas de bienes a viajeros con derecho a devolución del IVA, con el fin de obtener el reembolso de lo abonado a aquellos, se presentará el modelo 308 de “solicitud de devolución de recargo de equivalencia y otros sujetos ocasionales”.
  • No existe obligación de expedir factura por las ventas realizadas. Este planteamiento general tiene varias excepciones: las entregas de inmuebles sujetas y no exentas al IVA (salvo las efectuadas en ejecución de garantía), cuando el destinatario sea un empresario o profesional o un particular que exija factura para ejercer un derecho de naturaleza tributaria, en las entregas a otro estado miembro, en las exportaciones y cuando el destinatario sea la Administración Pública o una persona jurídica que no actúe como empresario o profesional.
  • Así, los empresarios o profesionales podrán expedir factura simplificada y copia de ésta cuando su importe no exceda de 3.000 euros, IVA incluido, en las ventas al por menor. A estos efectos, tendrán la consideración de ventas al por menor las entregas de bienes muebles corporales o semovientes en las que el destinatario de la operación no actúe como empresario o profesional, sino como consumidor final de aquellos.

Como se aplica el recargo de Equivalencia en las compras en la Unión Europea (adquisiciones intracomunitarias) y fuera de la Unión Europea (importaciones)

Para estos casos, al igual que cualquier otro empresario hay que darse de alta en el VIES para incluir en su registro el número VAT. Este es el procedimiento que debe seguirse para que tus proveedores sepan que no tienen que aplicarte el IVA.

Al estar en recargo de equivalencia hay que declarar trimestralmente el IVA que tus proveedores intracomunitarios no te han aplicado, presentando en Hacienda el Modelo 309, que es para pagos puntuales del impuesto. En este caso, también tendrías que ingresar en Hacienda el importe en concepto de IVA más el recargo de equivalencia correspondiente.

Eso sí, si la compra es de un producto que está relacionada con tu negocio pero no es para comercializarlo (por ejemplo una estantería o un ordenador para tu tienda), no hay que pagar el recargo de equivalencia, únicamente el 21% del régimen general.

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