¿Cuándo prescriben las deudas?

Es bastante habitual que un empresario, en el desarrollo de su actividad empresarial, pase por una mala racha y termine contrayendo deudas con las administraciones públicas (Hacienda, Seguridad Social, etc.) o con otras empresas y empresarios.

Esta circunstancia provoca dudas tanto en el deudor como en el acreedor: ¿prescriben esas deudas?, ¿cuándo lo hacen?. Ante un retraso en el pago de una deuda, quien espera cobrarla debe saber que es conveniente reclamarla lo antes posible, ya que obtener un reconocimiento del derecho a su cobro le permitirá ejercer acciones contra el deudor. Una vez se produce este reconocimiento por parte del deudor, la deuda no prescribirá nunca.

El derecho de cobro es un derecho que tiene el acreedor, pero la persona sobre la que recae la obligación de pagar no puede estar esperando que se le reclame el pago de forma indefinida, ya que ello supondría una inseguridad jurídica que el ordenamiento legal no permite. Por consecuencia la seguridad jurídica exige la limitación del derecho de cobro en el tiempo. Por ello, la ley admite la prescripción extintiva de las deudas, que es la pérdida del derecho del acreedor a reclamar judicialmente las cantidades adeudadas, por culpa de que éste no lo ha ejercitado dentro de un plazo. Como reglamenta el art. 1961 del Código Civil las acciones para reclamar judicialmente el pago de deudas prescriben por el mero lapso del tiempo fijado por la ley, es decir, la prescripción extintiva se produce por negligencia o abandono del acreedor.

Por tanto, la prescripción es un modo de extinción de los derechos de cobro del acreedor por el transcurso del tiempo, o sea si el acreedor no realiza ninguna reclamación de la deuda durante un período determinado, una vez ha transcurrido dicho plazo, el deudor puede oponerse a la obligación de pagar y el tribunal le reconocerá este derecho si se ha cumplido el plazo legal de prescripción.

Vale la pena decir que la prescripción extintiva es un beneficio para el deudor, ya que gracias a ella deja de serlo, pero que debe ser un motivo que alegue el deudor para oponerse a la demanda en un procedimiento judicial. Dicho de otra manera, la prescripción debe ser reclamada por el obligado en el procedimiento de reclamación judicial. Este punto es importante ya que la prescripción no puede ser apreciada de oficio (como ocurre con la caducidad). Tal circunstancia implica que, aunque haya transcurrido el plazo de prescripción, si la parte que puede alegar esta última no lo hace, será válida la acción ejercitada por el acreedor para el reconocimiento de su derecho de cobro.

¿Hasta cuándo se puede reclamar una deuda?

Las deudas no se pueden reclamar indefinidamente, ya que tienen un plazo de prescripción, generalmente diferente en función del tipo de deuda o de acreedor. Mientras este plazo no haya pasado, el acreedor puede reclamar que se le abone la deuda, incluso reclamando judicialmente el pago de la misma. Sin embargo, una vez cumplido el período de prescripción, no se puede reclamar un pago de deudas pendientes por ninguna vía.

No obstante, la prescripción de las deudas no es algo automático. Así, el deudor tiene que alegar la prescripción y demostrar que han transcurrido los plazos.

Los plazos de prescripción de las deudas

Según se contempla en el artículo 1.961 del Código Civil, las acciones para reclamar el pago de las deudas tienen un plazo de prescripción que es establecido por la ley. Hay que tener en cuenta que para que una deuda prescriba, tienen que cumplirse algunos requisitos previamente, tal y como se deduce del artículo 1.973 del CC:

  • Que el acreedor no haya ejercido ninguna acción judicial o extrajudicial, como envío de cartas de forma fehaciente, requerimientos notariales, demandas de conciliación, etc.
  • Que el deudor no haya reconocido, ni de forma expresa, ni tácita, la veracidad de la deuda reclamada.

Por lo tanto, una deuda prescribirá dentro de un plazo legal siempre y cuando el acreedor abandone la reclamación de la misma. Si el acreedor es insistente y puede acreditar sus reclamaciones, la deuda no prescribirá. Esto es importante para las empresas y empresarios que tienen clientes morosos: no hay que demorar la reclamación para evitar que el deudor pueda recurrir a este tipo de argucias.

Desde el 7 de octubre de 2015, día en el que entró en vigor la Ley 42/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley 1/2000 de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, el plazo para la prescripción general de las acciones personales que no tengan señalado un plazo especial de prescripción se ha reducido de quince a cinco años.

Pero los plazos de prescripción varían según la naturaleza y origen de la deuda. A continuación, destacamos las más habituales:

Deudas con Hacienda Prescriben a los 4 años y caducan a los 6 años. El plazo comenzará a contarse desde el día siguiente a aquel en que finalice el plazo para presentar la declaración o autoliquidación.

Ambas figuras tienen rasgos similares (ambos se basan en la inactividad de la Administración, el transcurso del tiempo en el desarrollo del procedimiento, y la extinción de algún derecho o deber por el transcurso del mismo) pero se diferencian en varios aspectos. Desde el punto de vista temporal, en la caducidad el plazo de 6 años no se interrumpe, mientras que en la prescripción, aunque el plazo es de 4 años, se puede interrumpir por cualquier trámite, dejando de contar los días transcurridos mientras se resuelve ese trámite.

Deudas con la Seguridad Social Al igual que para las deudas de tipo tributario, el periodo es de 4 años tal y como establece el artículo 42 del Real Decreto 1415/2004, de 11 de junio, por el que se aprueba el Reglamento general de recaudación de la Seguridad Social. Una vez cumplido este plazo, la Administración no podrá exigir el pago de la deuda ni de los posibles recargos ni podrá imponer sanciones. Hay que destacar que cualquier acción de reclamación de cobro por parte de la Administración interrumpirá el plazo de prescripción de la deuda.

En sentido contrario, la obligación de reintegro del importe de las prestaciones indebidamente percibidas prescribirá también a los cuatro años, contados a partir de la fecha de su cobro o desde que fue posible ejercitar la acción para exigir su devolución, con independencia de la causa que originó la percepción indebida, incluidos los supuestos de revisión de las prestaciones por error imputable a la Entidad Gestora.

Deudas bancarias Con la nueva reforma el plazo para la reclamación tanto del capital como los intereses se unifica en 5 años.
Deudas hipotecarias En este caso, el plazo de prescripción de una hipoteca se establece en 20 años, comenzando a contar desde la fecha de vencimiento que tiene fijado el préstamo.
Deudas de alquiler Las deudas derivadas del impago del arriendo de fincas urbanas o rústicas tienen una prescripción de 5 años.
Deudas comerciales con otras empresas Se aplica la norma general de los 5 años, aunque con algunas excepciones. Prescriben a los 5 años los suministros efectuados por compañías de electricidad, agua, gas y también las facturas de telefonía y de telecomunicaciones, aunque la jurisprudencia no acaba de ponerse de acuerdo respecto al plazo de prescripción de estos servicios, ya que cierta jurisprudencia entiende que cuando el deudor es un consumidor, la prescripción de las facturas de suministros de telefonía o de agua, tiene un plazo de prescripción de 3 años y no de 5, pues el período de 3 años es el establecido por el artículo 1967.4 del Código Civil. Según este artículo, las acciones para exigir a los particulares la obligación de abonar a los comerciantes el precio de los géneros vendidos prescriben en tres años.
Deudas profesionales Ciertos derechos de cobro tienen un plazo de prescripción de tan sólo 3 años; son los pagos derivados de servicios profesionales o suministros que suelen hacerse efectivo en un corto plazo de tiempo (art. 1967). En este apartado se incluyen los honorarios por servicios jurídicos de abogados, notarios, registradores, peritos y otros profesionales del derecho. Asimismo, 3 años es el plazo de prescripción para los pagos que se deben realizar a farmacéuticos, a profesores y profesionales de la enseñanza en general. También tienen un plazo de tres años las deudas derivadas de contratos de hospedaje.

También prescriben a los 3 años las deudas derivadas de las compras de bienes por parte de un particular a un comerciante siempre que sean compras destinadas a su consumo particular y no existe ánimo de lucrarse con la reventa. Por ejemplo, si un particular se compra unos muebles, la obligación ordinaria es de un pago único, con un plazo de prescripción de 3 años. Si pacta con el vendedor de mobiliario el abono de una señal y pagar el resto en varios plazos, aunque se realice el pago mediante entregas periódicas, lo que suele conllevar que la prescripción es de 5 años, en realidad es una compra de un particular y eso significa que la deuda prescribe a los 3 años, a partir del vencimiento de cada fracción del precio aplazado.

La prescripción de la acción cambiaria

La posibilidad que tiene el acreedor de reclamar el pago de la deuda mediante un procedimiento judicial especial sumario, el denominado juicio cambiario, prescribe a los 3 años cuando el documento cambiario sea una letra de cambio o un pagaré, y de sólo 6 meses cuando se trate de un cheque.

El pago de una deuda prescrita

Si el deudor paga al acreedor una deuda que estaba prescrita, no puede reclamarle la devolución del importe abonado, dado que la prescripción no se produce de forma automática si no que se constituye como una excepción que debe hacer valer el deudor demandado y que se considere favorecido por la prescripción extintiva de su débito. Ahora bien, si el deudor no se opone a la reclamación del acreedor, manifestando que la deuda está prescrita, el derecho de crédito del acreedor sigue legalmente vigente, por lo que lo pagado por el moroso es perfectamente lícito, puesto que ha cumplido con lo que en realidad debía.

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